
Sólo cuando no tenemos nada que perder nos podemos valorar como lo que somos, simplemente un atado de huesos y carne frágil en la eternidad, un átomo en la materia espacial, sólo somos un recuerdo, a veces ni siquiera eso, a veces somos algo, pero sólo a veces y para poca gente, o para mucha pero sin profundidad, por eso a veces es mejor ser laguna que mar. Si me preguntan yo mejor quiero ser ringtone que sinfonía, mejor así efímero y sin pretensiones. Saben qué? A veces me creo la novena de Beethoven.
En mis sueños me ví pequeño, me vi frágil, me ví humano, me ví simple, me ví unicelular.
A veces tengo grandes pretensiones, otras sólo quiero ser feliz. A veces quiero ser tan simple como complejo, a veces quiero ser inmortal en sus recuerdos.
Otras soy perro con dos colas, otras soy el rabo de un toro muerto en la plaza. Anoche me creí avión, anoche me caí del cerro. Anoche fui cosmopolita.
La mayoría del tiempo mi cabeza corre, corre y corre, pero sólo en círculos, veo grandes películas donde nunca soy el protagonista. Ahora necesito yo mismo escribir el guión.
Los créditos comienzan a emerger, aunque todavía me queda el botón de pausa. La película termina cuando yo quiero, creo que ahora voy a ser el protagonista.